Marañón colombiano: qué es, para qué sirve y por qué el mejor del mundo es el nuestro

Si estás leyendo la etiqueta de un frasco de crema de marañón y te quedaste con la duda de qué es exactamente esa nuez, esta guía es para ti. Te contamos qué es el marañón, cómo se llama en cada región, qué aporta de verdad —sin exagerar— y qué se puede preparar con él.

¿Qué es el marañón?

El marañón es la semilla del fruto del árbol Anacardium occidentale, originario de Suramérica. Lo curioso es que la parte que solemos llamar "fruta" no es la fruta: es el pedúnculo, un tallo engrosado, jugoso y amarillo o rojo. La nuez cuelga por fuera, en la punta, dentro de una cáscara dura.

Esa cáscara es la razón por la que el marañón nunca se vende con concha. Contiene un líquido cáustico que hay que retirar con calor antes de poder extraer la semilla. Por eso el marañón siempre llega ya pelado, y por eso cuesta más que otras nueces: el proceso es largo y en buena parte manual.

¿Cómo se le llama al marañón en Colombia?

En Colombia se le dice marañón, y así se conoce también en Venezuela, Ecuador y buena parte de Centroamérica. En Brasil es caju, en México y España es anacardo, y en inglés es cashew. Todos son la misma semilla.

Vale la pena saberlo porque muchos productos importados vienen rotulados como "anacardo" o "cashew" y la gente cree que es otra cosa.

¿De dónde viene el marañón colombiano?

En Colombia el marañón crece principalmente en la Orinoquía —Vichada y Meta—, donde las sabanas y el clima le sientan particularmente bien. Es un cultivo que además ayuda a recuperar suelos degradados, y en los últimos años se ha convertido en una alternativa productiva real para esa región.

El marañón colombiano tiene fama de ser especialmente dulce y de grano grande. Cuando en Castañuela decimos que trabajamos con marañón colombiano, no es un dato decorativo: es de dónde viene el sabor.

¿Cuáles son los beneficios del marañón?

Aquí es donde conviene bajarle al entusiasmo y hablar con precisión. El marañón no cura nada. Lo que sí es, es un alimento denso en nutrientes:

  • Grasas insaturadas. La mayor parte de su grasa es monoinsaturada, del mismo tipo que la del aguacate y el aceite de oliva.
  • Proteína vegetal. Aporta alrededor de 18 g por cada 100 g, una cifra alta para una nuez.
  • Magnesio, zinc, hierro y fósforo. El marañón es una de las nueces con mejor perfil mineral, y destaca especialmente en magnesio y zinc.
  • Saciedad. La combinación de grasa, proteína y fibra hace que una porción pequeña sostenga mucho tiempo. Por eso funciona tan bien como snack de media mañana.
  • Índice glicémico bajo. No provoca el pico de azúcar que provocan los dulces o los carbohidratos refinados.

Una aclaración honesta: el marañón tiene calorías, y bastantes. Eso no es un defecto. Un chicle tiene cero calorías y no le aporta nada a tu cuerpo; un puñado de marañón tiene calorías reales que sí alimentan. Las calorías no lo son todo. Lo que importa es de dónde vienen.

¿Qué se puede preparar con marañón?

Más de lo que la gente cree. Estas son las formas más comunes de usarlo:

  • Tostado, entero, como snack. Tostado en seco —sin aceite ni sal añadida— conserva su dulce natural.
  • Crema o mantequilla de marañón. Al molerlo, la nuez suelta sus propios aceites y se convierte en una crema sin necesidad de agregar nada. Va bien en pan, arepa, fruta, avena, batidos o directamente a cucharadas.
  • Leche de marañón. Se remoja, se licúa con agua y se cuela. Cremosa y sin lácteos.
  • Salsas cremosas sin lácteos. Remojado y licuado, el marañón reemplaza la crema de leche en salsas, sopas y quesos veganos. Es su uso más subestimado.
  • Repostería. Como base de barras, bolitas energéticas y galletas sin harina.

Puedes ver varias de estas ideas aplicadas en nuestras recetas.

Cómo elegir una buena crema de marañón

El mercado está lleno de opciones y casi todas dicen lo mismo en el frente del frasco. La diferencia está atrás. Estas son las tres cosas que vale la pena mirar:

  1. La lista de ingredientes. Una crema de marañón debería tener un ingrediente: marañón. Si aparecen aceites vegetales, azúcar, edulcorantes, sal o estabilizantes, estás pagando por relleno.
  2. Que se separe. Si al abrir el frasco el aceite está arriba y los sólidos abajo, es buena señal: significa que no lleva emulsificantes. Se mezcla y listo.
  3. Los sellos de exceso. La ley colombiana de etiquetado obliga a marcar el exceso de azúcar, sodio y grasas saturadas. Un producto libre de sellos no está escondiendo nada.

Nuestra crema de marañón tiene un solo ingrediente: marañón colombiano tostado en seco. Sin azúcar, sin edulcorantes, sin aceites añadidos y sin sellos de exceso. Los ingredientes que otros ponen atrás, nosotros los ponemos al frente.

Porque lo que ves, es lo que comes.

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